El agua es fuente de vida
Discurso
de Martha Guanoliquin,
Presidenta de la Junta de Agua de
Cuendina
Amaguaña, 31 de julio de 2010
Dr.
Domingo Paredes, Secretario Nacional del Agua;
Dr. Alex Zapata,
Director del INAR;
Compañero Dennis García, Coordinador del
Foro de Pichincha;
Ing. Milton Pachacama, Presidente de la Junta
Parroquial de Amaguaña; Compañeras y Compañeros dirigentes de las
Juntas
Administradoras de Agua de la Parroquia;
Compañeras y
Compañeros socios de las diferentes juntas de agua de la Parroquia.
Una vez más para las JAAP de la parroquia de Amaguaña es grato contar con su presencia en este lugar, donde décadas atrás nuestra gente debía buscar acequias, ríos, quebradas, vertientes, para abastecerse del líquido vital. En aquellas épocas solo era posible tomar agua potable en las ciudades, en los centros poblados.
Cuando parecía que ya iba a ser realidad conseguir el agua en los barrios, nos encontramos con la ingrata noticia de que uno de los requisitos para acceder a una acometida es que debíamos contar con escrituras del lugar al que queríamos aprobar. Pero como muchos no teníamos, y hasta ahora no tenemos, nos íbamos quedando fuera de este beneficio. Y qué decir de quienes estábamos a 100 metros de la red de tubería o a mayor distancia, a los que estaban en la siguiente calle.
A pesar de que varias veces por oficio se pidió a los municipios que nos sirvieran, jamás tuvimos respuestas positivas. Y era peor para quienes vivían en las colinas, en los páramos, en el campo. Ni siquiera podíamos imaginarnos que llegaría este servicio a nuestros hogares. Después, cuando teníamos el servicio –supuestamente– , los que estaban últimos en la red de tubería, solo lo recibíamos una vez al mes y era cuestión de suerte abastecerse, porque siempre llegaba en las primeras horas de la madrugada. Pero eso sí, debíamos pagar puntualmente nuestras facturas.
Esto demuestra que fueron los gobiernos municipales de turno los que nos abandonaron, nos hicieron sentir que no existía el derecho humano al agua parra quienes no calificábamos según sus requisitos. Esto fue lo que motivó a que emprendamos un sueño muy difícil, pero no imposible, que se hizo realidad con el trabajo y esfuerzo de nuestra propia gente. Ellos son los que están ahora mismo aquí, los que decidimos resolver ese problema de la falta del líquido vital en los sectores olvidados, en la familias más desprotegidas, a los que siempre nos dijeron que no. Los municipios no sentían ni vivían nuestra realidad.
Estos lugares que ustedes ven aquí son donde hace más de 30 años las JAAP trabajamos, construimos, hacemos la operación, el mantenimiento y la administración de nuestros sistemas. Por supuesto que varias juntas recibimos el apoyo de las entidades públicas, como el IEOS de aquel entonces, hoy Dirección Provincial de Saneamiento Ambiental, para la construcción de la obra y el tendido de las tuberías. Pero las juntas que teníamos que utilizar sistemas de bombeo, tuvimos que hacer una gran inversión en el sistema y equipo eléctrico, fue en su totalidad cubierta por su gente, haciendo un enorme esfuerzo por hacer realidad lo que hoy somos las Juntas de Agua.
Está muy claro que nosotros no vinimos para hacerle competencia a ninguna empresa pública ni privada, vinimos a solucionar un problema, a liberar en gran parte la responsabilidad de los gobiernos de turno de esos tiempos. Y lo estamos haciendo, pese a todos lo problemas por los que el país ha atravesado debido a las grandes crisis económicas, en las que hemos visto caer bancos, caer presidentes y varias empresas privadas.
Sin embargo nosotros hemos continuado nuestro trabajo, que ha sido silencioso, sin pedir inclusive que el Estado nos asigne ningún tipo de presupuesto. Hemos trabajado con nuestros propios recursos y hemos logrado hacer mejoras a nuestros sistemas. Nos costó años de trabajo construirlos y ponerlos en ejecución. Hoy somos 9 juntas de agua en la parroquia de Amaguaña, pero sabemos que somos más de 10.000 juntas de agua potable y riego a nivel nacional y que casi el 40 % de la población del país es servido por los sistemas comunitarios. Además, tenemos la seguridad de entregar una agua de calidad, que está respaldada por los análisis del agua que tenemos y con una administración económica adecuada. Nosotros desde que existimos fuimos y somos los que hacemos cumplir el derecho humano al agua.
Por eso pensamos que es lamentable que ahora lo que dice la Constitución no se quiera cumplir. En la Constitución dice que el Estado apoyará las iniciativas comunitarias, que los gobiernos autónomos descentralizados tienen la obligación de hacer alianzas de lo público con lo comunitario. Pero esto no se está cumpliendo en algunos cantones. Más bien, las autoridades municipales desconocen todo esto y nos están arremetiendo. Parecería como si volviéramos atrás, solo que ya son otros los problemas que tenemos. Ahora nos vuelven a decir que no, porque ahora ya son otras nuestras necesidades. Parecería que la gente de algunos barrios, la agente del campo, no tuviéramos derecho a mejorar nuestra calidad de vida, como si no fuera derecho nuestro contar con el alcantarillado, adoquinado, Internet.
Pero sí tenemos obligaciones, como pagar los impuestos. Y para esto no nos han preguntado de dónde recibimos el agua potable. Igual que antes, ahora también nos están obligando a organizarnos y mantenernos alertas para defender nuestros derechos como juntas de agua y como ciudadanos.
No fuimos, ni somos una carga para el Estado, más bien estamos cumpliendo una gran labor para nuestra sociedad y nos llena de satisfacción el trabajo que estamos realizando. No somos infalibles, lo reconocemos, pero no es fácil el trabajo que hacemos y nuestro compromiso es seguir trabajando; mejorar en lo que hacemos con el apoyo de nuestra gente, de ustedes, compañeras y compañeros, y también del Estado. Por ello esperamos que con su visita en este día, distinguidas autoridades, hayamos podido aclarar ciertas dudas sobre nuestra existencia y que seamos tomadas en cuenta por las instituciones del Estado, a las que ustedes representan.
Existen claros ejemplos de que en otros cantones y parroquias existe el trabajo conjunto donde participan el alcalde, el prefecto, la Dirección de Saneamiento Ambiental, la Junta Parroquial y la junta de agua, para mejorar la calidad de vida de sus moradores. Por ello, nuestra gratitud sincera a todas las instituciones que han demostrado que es posible trabajar mancomunadamente.
Hago un llamado a ustedes compañeras y compañeros, y les invito a que no nos olvidemos de los valores que cultivamos mientras trabajamos para construir nuestras obras. Los valores como el compañerismo, la solidaridad, la amistad, nuestro sentido de pertenencia. Esos valores son nuestro patrimonio, son parte de nuestra identidad, porque son el resultado del esfuerzo y trabajo de equipo de la gente que sabemos que sí podemos vivir mejor.
Muchas gracias.