PICAN COMO AVISPA Y
SALTAN COMO MARIPOSA
En los años ochenta, un profesor de
Historia Andina de la Escuela de Sociología de la Pontificia
Universidad Católica del Ecuador decía a sus estudiantes, que los
indios pican como avispa y saltan como mariposa en sus luchas
sociales en contra del poder.
Con esta frase lapidaria, el
profesor de Historia Andina develaba una de las estrategias de lucha
social del movimiento indígena, la cual no fue entendida a su
tiempo, ni por los colonizadores, señores feudales y caciques, ni
tampoco por aquellos que intentaron juntarse a ellos desde una visión
del socialismo revolucionario marxista, comunista o
subversivo.
Según el profesor de Historia Andina, las luchas
del movimiento indígena fueron múltiples en las dos épocas de la
historia del país, en la colonial y republicana, pero que éstas
nunca aparecieron en las narrativas historicistas o historiográficas
de los ideólogos de la nueva burguesía que únicamente se
interesaron por resaltar los procesos independentistas liderados por
Bolívar, y en la época republicana las que lideró Alfaro en su
propósito de instaurar el Estado liberal laico.
En las tres
últimas décadas del régimen democrático, los gobiernos de
Hurtado, Febres Cordero, Borja y Sixto Durán Ballén evitaron la
confrontación con los indios. El gobierno de Borja se sentó a
dialogar con ellos y suscribió determinados acuerdos, lo mismo
sucedió en el gobierno de Sixto Durán Ballén, de cuyo proceso
pueden dar fe Luis Macas, Blanca Chancoso, Nina Pacari, Luis
Maldonado, José María Cabascango, Ricardo Ulcuango, entre otros,
precisamente sobre el tema de la ley de aguas; algunos medios de
comunicación, especialmente radiales transmitieron estos hechos
desde el palacio de Carondelet; fueron unos encuentros tensionantes
pero respetuosos.
En cambio, paradójicamente, algunos
gobiernos que han levantado la bandera de los sectores sociales en
los procesos electorales, han sido los primeros en traicionar y
violentar los derechos sociales de los indios, trabajadores,
campesinos, ecologistas, estudiantes, afrodescendientes, etc. Me
refiero a los gobiernos de Bucaram, Gutiérrez y Correa, quienes han
entendido la democracia únicamente desde los votos, al puro estilo
del utilitarismo liberal egoísta y codicioso. Entonces, a los que no
han sido sus incondicionales en sus ambiciones políticas, los han
insultado y vejado; han sido los primeros en usar las armas letales
del racismo, como sucede actualmente con el proyecto de la ley de
aguas, en cuyo proceso, el gobierno de Correa los excluye, les cierra
las puertas, no acepta sus propuestas y los insulta; actúa de la
misma manera como lo hizo con los trabajadores petroleros, maestros,
estudiantes y docentes universitarios, acción ecológica, entre
otros; se aprovecha de las ventajas coercitivas del Estado para
amenazarlos con la imposición de juicios penales por delitos de
terrorismo; difunde cadenas nacionales para indisponer y
desprestigiar a los dirigentes de los movimientos sociales, y no les
permite el derecho a la réplica por las mismas cadenas nacionales,
con lo cual, es el primero en violentar claras disposiciones
constitucionales, sobre todo las que corresponden a los derechos de
la comunicación y de la participación ciudadana, previstas también
en leyes secundarias.
En esta última confrontación con los
indígenas, el gobierno de Correa ha demostrado una vez mas, que la
democracia la entiende desde la confrontación, desde el estribillo
de vejámenes: los indios sin haber ganado las elecciones quieren
gobernar, con paros no hay diálogo, no cederemos al chantaje, los
dirigentes manipulan a las bases (los amenazan con multas, con
cortarles el agua y ortigarlos sino participan en las movilizaciones
convocadas por ellos), las organizaciones indígenas reciben
financiamiento de fundaciones internacionales, los dirigentes son
unos privilegiados, son unos ponchos dorados, entre otros epítetos.
Correa debe saber, que la democracia no se sujeta
exclusivamente a la sumatoria de votos, los votos son una parte de la
democracia, pero ésta se legitima desde la ética, desde el respeto
a los otros, del diálogo pluralista, del bien común y desde los
consensos que tienen como eje una visión holística, no desde la
arrogancia que menosprecia a los otros, ni tampoco desde el
egoísmo.
La democracia real no es imposición, no es la
dictadura de las mayorías, no es una patente de corso, para que
alguien, a nombre de la democracia, a nombre de haber ganado las
elecciones y de los cotos, haga lo que le da la gana, como si
el país fuese su propio feudo privado.
La democracia es
compromiso y responsabilidad social, es eficacia y eficiencia en la
toma de decisiones políticas, y es sobre todo, honestidad en el
manejo de los recursos públicos, recursos que son de todo el tejido
social nacional y no del gobierno, respecto de los cuales hay que
demostrar a la nación un cuidadoso sigilo en su administración, en
la que nadie dude o sospeche de hay trasfondos preconcebidos para
enriquecerse ilícitamente.
En
lo personal, estoy plenamente de acuerdo con la auto-convocatoria
urgente a un parlamento plurinacional, para que defina una agenda
democrática del Estado plurinacional y la constitución de una
sociedad pluralista fundamentada en el bien común, en la que todas y
todos, sin distingos raciales, religiosos, políticos u económicos
se desarrollen integralmente en lo material, social, intelectual y
espiritualmente.
El parlamento plurinacional puede ser una
alternativa, depende de la generosidad y de la solidaridad de todas y
de todos, depende de las manos y de los buenos propósitos de todas y
de todos.
Lo antes posible, auto-convoquémonos a un
parlamento plurinacional.
Henry Llanes
Quito, 14 de mayo de
2010